Soy un fanático de los recuerdos, de las memorias. De mirar al pasado y poder viajar por los mejores momentos y así mirar con ánimo hacia el futuro. ¡Qué suerte que soy fotógrafo!

Cada pareja es única, cada boda es una aventura y una oportunidad de crear un hermoso recuerdo. Se trata de observar, esperar el momento decisivo, documentar y ser parte de un día tan importante. No perder una sonrisa, una lágrima, los nervios, la felicidad…

Me encanta conocer a mis parejas, conocer sus historias, inquietudes, algunas anécdotas, a sus familias, a sus amigos. Un día lleno de emociones que pasa muy rápido. Busco convertir el presente en pasado y preservarlo por siempre.

Emociones reales, sentimientos genuinos, fotografías memorables.

Una batalla constante contra el olvido. El objetivo: siempre salir victoriosos. Eso es la fotografía, eso es lo que hago.