Días antes de la boda de Paola y Carlos, su madre empezaba una odisea para poder salir de Venezuela y poder estar en un día tan especial. Su pasaporte venezolano había caducado, y por la situación actual es muy difícil renovarlo o conseguir una prórroga. Eso no la detuvo, hizo sus maletas y fue hasta el aeropuerto de Maiquetía en Caracas con una sola cosa en mente: llegar a Madrid y estar junto a Carlos. No fue fácil, hubo momentos de angustia y mucha incertidumbre, pero cuando se tiene una convicción y una meta tan firme, nada puede detenerte.

Así que tras largas horas de espera y algunos obstáculos burocráticos, estaba sentada en un avión rumbo a España. Lo había logrado.

Tan solo minutos antes de esta fotografía, ambos me contaron esta historia y al terminar, Carlos recibió de su madre el abrazo más especial. Porque todo lo que había luchado por estar allí sin duda había valido la pena.