Muchas veces pensamos que las bodas solo se tratan de los novios. Si bien son los protagonistas, hay un sinfín de cosas que pasan alrededor de ellos que son de vital importancia en la forma en la que veo la fotografía.

Las bodas son de los pocos eventos que logran congregar a toda la familia. Es una ocasión muy especial que logra que los primos se reúnan, que los tíos vuelvan a verse después de algún tiempo y que los abuelos, esos seres tan especiales, hagan el mayor de los esfuerzos para asistir. Siendo así, las bodas son una oportunidad única para inmortalizar momentos de felicidad en familia y retratar a los miembros de esta tal como son y se sentían. Porque estoy seguro que Cristina tiene un centenar de fotos con su abuelo, pero pocas como esta.

Porque al final del día el reportaje de boda no es solo para los novios. Es también para sus padres, para los abuelos, para los hijos y las próximas generaciones.